El intento de golpe de estado el 23 de febrero de 1981 no puede quedar olvidado después de 40 años.

 


El Congreso de los Diputados acoge el martes 23 de febrero un acto para conmemorar el 40 aniversario del intento de golpe de Estado de 1981 del teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, con la presencia de Felipe VI ; del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, otros miembros del Ejecutivo, representantes de la Cámara Baja, del Senado y de otros poderes del Estado.

Los secretos de esa intentona se lo han llevado algunos implicados a la tumba y difícilmente se sabrá nunca toda la verdad, si sería un golpe blando o duro, pero mejor que no haya sido ninguno, porque los Armada, Milans del Bosch, y Tejeros no lo tenían tan claro cuando fracasó.

Lo que sí consiguió el asalto al Congreso fué, además de los agujeros de las balas en el techo, rememorar a modo de pesadilla lo que ya sufrieron muchos defensores de la República Española después del golpe de estado del general Franco en 1936.

Seguimos condenando las declaraciones de algunos militares retirados que hemos conocido hace pocos días de que en este país se fusila poco, porque constituyen una clara apología del terrorismo y contra la democracia, además de calentar el ambiente en el ejército, por lo que no debería quedar impune, a pesar de no tener tropas a su cargo.

Este aniversario debería ser el momento en que el Jefe del Estado condenara no sólo este intento de golpe de estado sino también del golpe que nos condenó a casi 40 años de dictadura.

También deberían aprovechar los partidos que están dentro de las actuales instituciones representativas de los ciudadanos utilizando la actual democracia, para condenar abiertamente el franquismo y el fascismo sin justificar esta forma ilegítima de tomar el poder por la fuerza.

El mejor apoyo a la democracia y al Estado de Derecho está en respetar y defender nuestra Constitución.

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