Venimos asistiendo al continuo goteo de noticias donde conocemos como algunos aprovechados, se colaron para recibir la vacuna del Covid. No es España un lugar donde los antivacunas sean un gran problema, somos mayoría los que estamos por la vacunación, por eso no hay necesidad de que “personalidades” den ejemplo vacunándose ante las cámaras, Lo de aquí ha sido más cutre, a hurtadillas, por la puerta de atrás entraron algunos Alcaldes, Consejeros, Concejales, altos cargos de las administraciones, el Jefe de la cúpula militar, incluso curas y Obispos, colándose por delante de quien le tocaba: sanitarios o mayores que son los de mayor riesgo.
No quiero generar alarma pues han sido escasamente varios centenares, hay que recalcar que la mayoría de los políticos son honestos y que el proceso de vacunación no es un sálvese quien pueda. Pero esta forma de entender lo público y la responsabilidad pública, hace mucho daño a la convivencia y a la credibilidad del sistema.
Hay un Plan de vacunación que está muy claro, es coherente porque da prioridad a aquellas personas que más lo necesitan, y que todos debemos seguir, no se puede salir de ese plan por ningún motivo. Por tanto es indignante, ruin, insolidario, que esto esté sucediendo. Tenemos que ir todos a una, cumplir con las normas establecidas.
Quien tiene más responsabilidad, debe ser más responsable, esa perogrullada parece que no llegó a todos los sitios.
El efecto genera una profunda desconfianza y balones de oxígeno para alimentar el incendio del populismo y de la demagogia. Sucede lo mismo que con la corrupción política: son ejemplos de un tipo de poder político que pretende vivir en una burbuja de impunidad con la que hay que acabar.
No me preocupan los listillos que se vacunaron sin escrúpulos desde posiciones neoliberales, donde ya parten con sus principios contra la igualdad y defendiendo la prevalencia de lo individual sobre lo colectivo, los privilegios de los que más tienen sobre los menos afortunados. Me es indiferente los religiosos que nadie los elige, pues hace tiempo que no les escucho. Los funcionarios públicos como militares y cargos administrativos, pues que los cesen por desleales.
Lo que más me dolió fueron los alcaldes socialistas que se colaron, seguro que no era la primera vez que lo hacían, ya se colaron al entrar en un partido donde solo se debe militar desde la convicción del servicio a la gente y con el único fin de buscar el progreso económico y social desde la Igualdad, la Justicia y la Libertad, nunca en busca de sus intereses privados. Sirva la expulsión fulminante dictada de aviso a navegantes.
Salud
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